jueves, 21 de julio de 2011

Abebe Bikila: El maratonista del oro olimpico... DESCALZO...

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Abebe en el momento de la proeza, ya era de noche en Roma



Fue en 1960 en las olimpíadas de Roma. Nadie podía creer lo que estaba viendo; aquel desconocido para el mundo corría la maratón olímpica…descalzo!

Africa se partía en pedazos en un proceso de descolonización y poco se sabía de ella todavía en el mundo. Mucho menos se iba a saber de Abebe Bikila.
Pero el tipo se encargó de que su nombre y el de Etiopía estuviera en boca de todo el mundo después de aquella proeza.

No sólo ganó la maratón descalzo, si no que marco un record por entonces espctacular; 2:15:16


Pero quién era Bikila?


Había nacido el 7 de agosto de 1932 en Jato, un pueblito de Etiopía. Era hijo de un humilde pastor de cabras y aprendió a leer recién a los 14 años. A los 20 años, se alistó en la Guardia Imperial de Haile Selassie (el emperador del país) como tantos otros jóvenes etíopes que buscaban un sustento. Hasta entonces, el joven Abebe sólo había corrido de forma esporádica, pero cuentan que un día vio a un grupo de hombres que corrían con camisetas con la palabra Etiopía escrita en la espalda, cuando le dijeron que esos atletas formaban parte del equipo nacional, supo cual era su destino.

La historia sigue teniendo sabor; se convirtió en atleta de nivel nacional, pero desconocido para el público. Fue ahí que el azar (el azar?) quiso que el máximo corredor de su país, Wani Biratu, integrante olímpico del ‘60 se lesionara en un partido de fútbol y Abebe fue convocado tan repentinamente que el avión con destino a Roma, tuvo que retrasarse para esperarlo.

No quiso usar zapatillas entre otras cosas, porque no encontraba ninguna que le quedara cómoda de las que había disponibles (Adidas era el sponsor de la maratón) y porque toda su vida había corrido descalzo en su pueblo, desde chico.
En la mitad de la maratón, un marroquí que estaba siendo uno de sus rivales en la punta, se dio vuelta y lo miró raro. El etíope siguió corriendo para no perderle pisada. De repente, el 185 se dio vuelta y lo escupió. Bikila consideró que no debía responder al agravio porque estaba en una misión distinta, debía representar a su país. Pensativo se dio cuenta de que Rhadi (el marroquí, uno de los candidatos a ganar) era quien lo había agredido. Se limpió el escupitajo de la cara e inició otra etapa de la carrera: la del honor.


Se había negado tres veces a tomar la botella que le alcanzaban, tomó la cuarta que le ofrecieron, pero decidió tirarla sin siquiera haberse mojado los labios. El cansancio se hacía notar, y Bikila seguía firme. Ya había pasado toda la Vía Appia Antigua y la tumba de Cecilia Metella. De repente, se aproximó al obelisco de Axum, un monumento etíope de 24 metros de altura que fue robado por las tropas romanas al terminar la segunda guerra Italo-Abisiniana y fue erigido en la Piazza di Porta Capena. Al verlo, Bikila sintió que sus piernas cobraban una fuerza especial. Abebe no tenía frenos. Ese emblema lo fogueó y sacó una fuerza interior que ni él sabía que llevaba dentro de su cuerpo.




La película que se hizo sobre la vida de Abebe Bikila. además hay varios documentales y biografias.

El obelisco lo transportó hacia el arco de Constantino, donde los jueces agitaban los brazos y la mayoría de los espectadores gritaban asombrados, mientras otros lo insultaban. El marroquí había quedado atrás, pero él siguió corriendo unos cuantos metros más, como si hubiera pensado que la llegada estaría un poco lejos. Su rostro no mostraba ni un vestigio de cansancio, al contrario. Aceleró el paso y rechazó a quienes se ponían a su paso para felicitarlo. Hasta que su capitán se le acercó y le dio el veredicto: “Ganaste”. Desconfiado, Bikila le contestó “Seguramente alguien tomó el camino más corto y llegó antes que yo”. Al fin aceptó la verdad de los hechos. Su cuerpo liviano estaba saltando por el aire. Abebe, el nombre que significa la flor que crece, recién empezaba a florecer.

Cuando se le preguntó porque corría sin zapatillas, Bikila fue consciente del simbolismo de su gesta: "Quería que el mundo supiera que mi país, Etiopía, ha ganado siempre con determinación y heroísmo", dijo.

El corredor de maratones (también etíope y record mundial) Haile Gebrselassie, escribió sobre la importancia del corredor algo hermoso: "Bikila hizo que nosotros, los africanos pensáramos: ‘Mira, él es uno de nosotros, si él puede hacerlo, nosotros podemos hacer lo mismo’". El corredor descalzó sigue corriendo en las mentes de los africanos.

Me saco el sombrero ante Abebe Bikila... y les dejo el video de la proeza.

GRACIAS POR VENIR.


1 comentario:

  1. En Roma 60 al parecer adidas le ofreció a Abebe Bikila varios modelos de zapatos deportivos, pero no se sintió cómodo con ninguno y a ultimo momento decidió correr descalzo, pero en Tokio 64 consiguió unas buenas zapatillas.

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